Muchos padres y educadores se preguntan constantemente cuál es la fórmula precisa para potenciar las capacidades de los niños y jóvenes. De acuerdo con François Gagné, los catalizadores internos y externos desempeñan un rol fundamental en la transformación de la dotación natural en talento consolidado. Entre los catalizadores externos, el colegio y la familia se posicionan como los pilares clave que deben trabajar de la mano para acompañar y nutrir el potencial de cada estudiante.
Acostumbro señalar en mis entrevistas con los padres de familia que los objetivos de los hogares y los de los maestros tienen un número mayor de convergencias que de divergencias. Ambos deseamos exactamente lo mismo: el desarrollo integral de los niños y jóvenes.
Asumir una alianza estratégica entre la escuela y el hogar nos ahorra tiempo y energía valiosos, permitiéndonos enfocar la atención en lo que verdaderamente importa: el aprendizaje y el bienestar del estudiante. El trabajo conjunto no consiste en determinar quién tiene la razón, quién sabe más o quién asume ciertos costos; se trata de llegar a consensos mediante un diálogo empático y asertivo que nos permita trazar una ruta clara de intervención, identificando tanto las fortalezas como las áreas que requieren apoyo.
Para que esta sinergia funcione, cada parte debe asumir su rol con compromiso:
- El rol de los padres: Son los primeros llamados a observar con detenimiento y objetividad las conductas de sus hijos. Su mirada atenta es crucial para elaborar un perfil preciso del estudiante, así como para proponer experiencias y momentos en el hogar que enriquezcan su formación.
- El rol de los maestros: Tienen la responsabilidad de diseñar y organizar actividades pedagógicas fundamentadas en la investigación, brindando experiencias que le den un sentido real y profundo al aprendizaje.
Ambas partes deben mantener una actitud receptiva, caracterizada por la escucha activa, la propuesta y la búsqueda de acuerdos. Solo así se podrá estructurar un plan de acompañamiento sólido que garantice la formación de personas con un proyecto de vida pleno, capaces de aportar de manera positiva al mejoramiento de su entorno y de la sociedad.
Si bien existen casos excepcionales en los cuales el talento ha florecido a pesar de un entorno desfavorable, propuestas como el Megamodelo de Desarrollo del Talento de Subotnik, Olszewski-Kubilius y Worrell demuestran que un acompañamiento deliberado y sistemático es la clave para que una persona pueda alcanzar niveles de eminencia.
Lamento decir que no existen recetas mágicas para desarrollar el talento. Sin embargo, sí tenemos en nuestras manos una gran oportunidad: contribuir de forma decisiva a través de nuestra actitud y nuestro conocimiento. Desde el lugar que nos toque ocupar —ya sea como padres o como educadores—, trabajar juntos por nuestros hijos y estudiantes siempre será el camino más seguro para cultivar su verdadero potencial.
Bibliografía
Smutny, J., Georgiades, S. y Nilles K. (2017). Abogacía en el aula. National Association for Gifted Children https://assets.noviams.com/novi-file-uploads/nagc/Spanish_Tip_Sheets__PDFs_/NAGC_TIP_ClassroomAdvocacy_espanol_.pdf
Tourón, J. (2024). Navegando hacia el talento. Porque el talento que no se cultiva, se pierde. amazon.com
